Himno 51

Estando yo postrado

Desconocido

1

Estando yo postrado orándole al Señor

sentí en mi corazón la voz del Salvador.

Me dijo: Habla y no calles, decile a tus hermanos

que no luchen en vano, que luchen con amor.


2

Si quieres ir al cielo, a donde está el Señor,

tienes que despojarte de toda iniquidad;

dejando la contienda, dejando la soberbia

para que more Dios en vuestro corazón.


3

Tenemos la enseñanza del apóstol Pablo:

que tengamos un cuerpo de un mismo parecer,

que vivamos unidos en una misma mente,

que no hayan disensiones, que tengamos amor.


4

Si quieres ir al cielo a donde está el Señor

recibe la doctrina de Cristo el Salvador.

Llegad con reverencia al santo ministerio

porque ahí están los vasos que usa el Señor.


5

Pidamos pues hermanos todos en oración

por los santos ministros que van a administrar.

Para que Dios los use con su santo consejo

trayéndoles la vianda, la vianda espiritual.


6

Ninguno se rebele en contra del consejo

porque el que se rebela no tiene al Señor;

porque Dios está usando a sus santos ministros

trayendo el consejo dado por el Señor.


7

No tengo la esperanza en cosas de este mundo

porque lo que se mira todo perecerá.

Pongamos nuestra mira en las cosas de arriba

adonde está mi Cristo a la diestra de Dios.


8

Mi herencia yo la tengo allá en Jerusalén;

yo tengo mi tesoro allá con el Señor.

Hay quienes se hacen ricos y aun no tienen nada;

hay quienes se hacen pobres pero ricos en Dios.


9

Luchemos pues hermanos, no hay que desmayar;

sigamos adelante, pero sin vacilar.

El reino de los cielos es para los valientes

allí está el tesoro que Dios nos preparó.